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Despacho de Stgo a gran parte Chile(ver comunas)

Guía para elegir ollas según su material

Antes de comprar un juego de cocina completo solo porque está en descuento, entérate de qué están hechos y lo que significa su composición. Una experta en metalurgia y otra en química revelan claves sobre los pros y contras de cada uno.

Hablemos de materiales

Cobre

Es la materia prima chilena por excelencia: además de usos en la electricidad o la joyería, también puedes encontrar ollas fabricadas con este metal. Karem Tello, directora de Ingeniería Metalúrgica y de Materiales en la U. Federico Santa María de Valparaíso, comenta que este metal “posee la más alta conducción del calor, lo cual implica que se calienta y se enfría muy rápido. Eso permite tener control de la exposición al calor de los alimentos”.

Rosa Vera, profesora titular del Laboratorio de Corrosión, en el Instituto de Química de la Facultad de Ciencias de la U. Católica de Valparaíso, explica que el cobre “tiene una mayor densidad de hierro”, lo que lo hace que estas ollas “sean muy pesadas”.

¿Tiene todo esto algún efecto en la cocción de la comida? Tello dice que “este metal reacciona con los alimentos, lo cual se traduce en un tinte amarillento y un sabor metálico”. Para evitar esto, “las ollas y utensilios de cobre se recubren con una capa de estaño o acero inoxidable (no reactivos) lo cual, eso sí, compromete la conductividad térmica”. Una cosa por otra.

Aluminio

De este clásico material están compuestas muchísimas ollas, y seguro encontrarás una de ellas en la casa de tu abuelita, como el clásico lechero o la olla de porotos. Según especifica Tello, es el segundo metal “utilizado en ollas, ya que posee alta conductividad térmica”. Al igual que el cobre, tiene una reacción especial con los alimentos, “especialmente con los más ácidos, dejando las comidas con un gusto metálico y de color grisáceo”. Para que esto no pasa, se le tiende a recubrir de acero inoxidable o puede ser anodizado.

La docente PUCV, Rosa Vera, agrega que “se cocina más rápido en este tipo de ollas”. Otro atributo es que son resistentes y fáciles de limpiar.

Acero inoxidable

Este material de olla es de los más recurrentes en las cocinas. Tello explica que “el más conocido es el 18/10, porque posee 18% de cromo y 10% de níquel (AISI304). Se caracteriza por su ‘alta resistencia a la corrosión’. Uno de sus principales atributos es que no reacciona con los alimentos y, además, porque no se ralla fácilmente”.

El gran pero de este material —según Tello— es que no es tan buen conductor del calor. “Al menos veinte veces menos que el cobre”, dice ella, por lo que hay que tenerlo en cuenta a la hora de cocinar.

A su vez, Rosa Vera dice que “es más caro por su composición química, pero a su vez es más duradero”. Algunas marcas lo que hacen es fabricar “con láminas de cobre o aluminio entre láminas de acero inoxidable, como un sándwich, para mejorar la conductividad térmica”, especifica Tello.

Otra forma de aumentar la conductividad es “uniendo una pieza gruesa de cobre o aluminio, en forma de disco, en la parte inferior de la olla”. Sin embargo, no es tan buena solución porque “la distribución de calor no es homogénea”, puntualiza. Este tipo de ollas y sartenes son resistentes, duraderos, fáciles de limpiar y conservar.

Hierro fundido

Estas son unas de las más populares en el mercado, sobre todo por su versatilidad, ya que se las puede poner directo en parrillas u hornos. Sin embargo, hay que tener fuerza para manejarlas.

La explicación técnica de su nombre corresponde a que “es una aleación ferrosa con alto contenido de carbono, conocida como ‘fundición de hierro’, porque el método de manufactura es la fundición”, explica Tello.

Guía para elegir ollas según su material

Antes de comprar un juego de cocina completo solo porque está en descuento, entérate de qué están hechos y lo que significa su composición. Una experta en metalurgia y otra en química revelan claves sobre los pros y contras de cada uno.

Hablemos de materiales

Cobre

Es la materia prima chilena por excelencia: además de usos en la electricidad o la joyería, también puedes encontrar ollas fabricadas con este metal. Karem Tello, directora de Ingeniería Metalúrgica y de Materiales en la U. Federico Santa María de Valparaíso, comenta que este metal “posee la más alta conducción del calor, lo cual implica que se calienta y se enfría muy rápido. Eso permite tener control de la exposición al calor de los alimentos”.

Rosa Vera, profesora titular del Laboratorio de Corrosión, en el Instituto de Química de la Facultad de Ciencias de la U. Católica de Valparaíso, explica que el cobre “tiene una mayor densidad de hierro”, lo que lo hace que estas ollas “sean muy pesadas”.

¿Tiene todo esto algún efecto en la cocción de la comida? Tello dice que “este metal reacciona con los alimentos, lo cual se traduce en un tinte amarillento y un sabor metálico”. Para evitar esto, “las ollas y utensilios de cobre se recubren con una capa de estaño o acero inoxidable (no reactivos) lo cual, eso sí, compromete la conductividad térmica”. Una cosa por otra.

Aluminio

De este clásico material están compuestas muchísimas ollas, y seguro encontrarás una de ellas en la casa de tu abuelita, como el clásico lechero o la olla de porotos. Según especifica Tello, es el segundo metal “utilizado en ollas, ya que posee alta conductividad térmica”. Al igual que el cobre, tiene una reacción especial con los alimentos, “especialmente con los más ácidos, dejando las comidas con un gusto metálico y de color grisáceo”. Para que esto no pasa, se le tiende a recubrir de acero inoxidable o puede ser anodizado.

La docente PUCV, Rosa Vera, agrega que “se cocina más rápido en este tipo de ollas”. Otro atributo es que son resistentes y fáciles de limpiar.

Acero inoxidable

Este material de olla es de los más recurrentes en las cocinas. Tello explica que “el más conocido es el 18/10, porque posee 18% de cromo y 10% de níquel (AISI304). Se caracteriza por su ‘alta resistencia a la corrosión’. Uno de sus principales atributos es que no reacciona con los alimentos y, además, porque no se ralla fácilmente”.

El gran pero de este material —según Tello— es que no es tan buen conductor del calor. “Al menos veinte veces menos que el cobre”, dice ella, por lo que hay que tenerlo en cuenta a la hora de cocinar.

A su vez, Rosa Vera dice que “es más caro por su composición química, pero a su vez es más duradero”. Algunas marcas lo que hacen es fabricar “con láminas de cobre o aluminio entre láminas de acero inoxidable, como un sándwich, para mejorar la conductividad térmica”, especifica Tello.

Otra forma de aumentar la conductividad es “uniendo una pieza gruesa de cobre o aluminio, en forma de disco, en la parte inferior de la olla”. Sin embargo, no es tan buena solución porque “la distribución de calor no es homogénea”, puntualiza. Este tipo de ollas y sartenes son resistentes, duraderos, fáciles de limpiar y conservar.

Hierro fundido

Estas son unas de las más populares en el mercado, sobre todo por su versatilidad, ya que se las puede poner directo en parrillas u hornos. Sin embargo, hay que tener fuerza para manejarlas.

La explicación técnica de su nombre corresponde a que “es una aleación ferrosa con alto contenido de carbono, conocida como ‘fundición de hierro’, porque el método de manufactura es la fundición”, explica Tello.

Guía para elegir ollas según su material

Antes de comprar un juego de cocina completo solo porque está en descuento, entérate de qué están hechos y lo que significa su composición. Una experta en metalurgia y otra en química revelan claves sobre los pros y contras de cada uno.

Hablemos de materiales

Cobre

Es la materia prima chilena por excelencia: además de usos en la electricidad o la joyería, también puedes encontrar ollas fabricadas con este metal. Karem Tello, directora de Ingeniería Metalúrgica y de Materiales en la U. Federico Santa María de Valparaíso, comenta que este metal “posee la más alta conducción del calor, lo cual implica que se calienta y se enfría muy rápido. Eso permite tener control de la exposición al calor de los alimentos”.

Rosa Vera, profesora titular del Laboratorio de Corrosión, en el Instituto de Química de la Facultad de Ciencias de la U. Católica de Valparaíso, explica que el cobre “tiene una mayor densidad de hierro”, lo que lo hace que estas ollas “sean muy pesadas”.

¿Tiene todo esto algún efecto en la cocción de la comida? Tello dice que “este metal reacciona con los alimentos, lo cual se traduce en un tinte amarillento y un sabor metálico”. Para evitar esto, “las ollas y utensilios de cobre se recubren con una capa de estaño o acero inoxidable (no reactivos) lo cual, eso sí, compromete la conductividad térmica”. Una cosa por otra.

Aluminio

De este clásico material están compuestas muchísimas ollas, y seguro encontrarás una de ellas en la casa de tu abuelita, como el clásico lechero o la olla de porotos. Según especifica Tello, es el segundo metal “utilizado en ollas, ya que posee alta conductividad térmica”. Al igual que el cobre, tiene una reacción especial con los alimentos, “especialmente con los más ácidos, dejando las comidas con un gusto metálico y de color grisáceo”. Para que esto no pasa, se le tiende a recubrir de acero inoxidable o puede ser anodizado.

La docente PUCV, Rosa Vera, agrega que “se cocina más rápido en este tipo de ollas”. Otro atributo es que son resistentes y fáciles de limpiar.

Acero inoxidable

Este material de olla es de los más recurrentes en las cocinas. Tello explica que “el más conocido es el 18/10, porque posee 18% de cromo y 10% de níquel (AISI304). Se caracteriza por su ‘alta resistencia a la corrosión’. Uno de sus principales atributos es que no reacciona con los alimentos y, además, porque no se ralla fácilmente”.

El gran pero de este material —según Tello— es que no es tan buen conductor del calor. “Al menos veinte veces menos que el cobre”, dice ella, por lo que hay que tenerlo en cuenta a la hora de cocinar.

A su vez, Rosa Vera dice que “es más caro por su composición química, pero a su vez es más duradero”. Algunas marcas lo que hacen es fabricar “con láminas de cobre o aluminio entre láminas de acero inoxidable, como un sándwich, para mejorar la conductividad térmica”, especifica Tello.

Otra forma de aumentar la conductividad es “uniendo una pieza gruesa de cobre o aluminio, en forma de disco, en la parte inferior de la olla”. Sin embargo, no es tan buena solución porque “la distribución de calor no es homogénea”, puntualiza. Este tipo de ollas y sartenes son resistentes, duraderos, fáciles de limpiar y conservar.

Hierro fundido

Estas son unas de las más populares en el mercado, sobre todo por su versatilidad, ya que se las puede poner directo en parrillas u hornos. Sin embargo, hay que tener fuerza para manejarlas.

La explicación técnica de su nombre corresponde a que “es una aleación ferrosa con alto contenido de carbono, conocida como ‘fundición de hierro’, porque el método de manufactura es la fundición”, explica Tello.